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Silvina Morillo Alonso
25/03/2017 - 91 Visitas


Una mujer abierta al Espíritu


 

 “Al culminar el camino, a los 101 años, te presento, Señor, mi oración, como todos los días en cada Eucaristía celebrada con la comunidad; ahora en el eterno silencio palabra de vida, ya para siempre en tu presencia:Por las necesidades de la iglesia, por el santo padre Francisco, por los consagrados y consagradas, por los enfermos, por los trabajadores y trabajadoras y por toda la humanidad…”

Así era Silvina, una mujer atenta al Espíritu, de gran fortaleza, mucha alegría y gran hermana. Entregada a Dios con toda el alma, con todo su corazón y con todo su ser hasta el último suspiro; con paz y como quien pasa al fin a la Casa por tanto tiempo añorada, pero también disfrutando cada instante que acoge como un regalo.

Silvina Morillo Alonso, Concepción, como pidió ser llamada a partir de la celebración de sus 100 años, ya que con ese nombre fue bautizada,   nació en San Agustín del Pozo, Zamora, España, un 8 de setiembre de 1915, en el seno de una familia cristiana que la acompañó con mucho amor en el crecimiento de su fe desde pequeña.
 
Desde su profesión religiosa, en enero 1934, vivió siempre agradecida por la llamada de Jesús a su seguimiento como Sierva de san José, hermanando oración y trabajo, teniendo como modelo la familia de Nazaret.
 
Enviada como misionera al Perú en 1948, vivió sembrando alegría, esperanza y fe compartiendo la vida y la misión en Iquitos, Tamshyacu, Tingo María, Piedra Liza y Breña, siendo bendición para todas las personas que tuvieron la suerte de hacer camino con ella.
 
Gracias querida Silvinita por tu vida y por tu familia que supo rodearte de cariño. Y gracias a tu comunidad ssj y a todas las que te han cuidado en este tiempo. Jesús en el evangelio de hoy nos dice “Levántense, No teman”. 
 
Lima, 12 de marzo 2017
 
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